
Los
perros y gatos hacen bien para la salud
La
mayoría de nosotros desconocemos los extraordinarios
beneficios positivos que producen nuestros perros y gatos en
nuestras vidas. Distintos estudios prueban que las personas
que tienen mascotas viven más tiempo y con mejor calidad
de vida que las que no las tienen.
Algunos
de los beneficios que nos entregan día a día,
sin pedir nada a cambio son:
Efecto socializador
o de puente social: las mascotas constituyen un factor de
acercamiento entre personas en las calles, parques, etc. Es
fácil entablar conversación, aún con extraños
cuando hay una mascota de por medio fomenta la socialización
de la persona, motivándola a salir de su casa.
Valoración
de lazos afectivos: Perros y gatos son fieles compañeros
de niños y adultos, uniéndolos una importante
relación afectiva que al mismo tiempo estimula su aprendizaje.
Compañía
y entretenimiento: Los niños logran grandes compañeros
de juegos, que se convierten en grandes cómplices en
lo que a amistad se refiere. Las personas jóvenes que
viven solas, encuentran compañeros incondicionales que
combaten la soledad al llegar a casa. Los ancianos encuentran
compañeros de caminatas y grandes confidentes a la hora
de conversar.
Estimulan
la responsabilidad: Sobretodo los niños, deben asumir
pequeñas responsabilidades, para no atentar contra la
vida y salud de su mascota: limpiarla, darle una alimentación
adecuada, sacarla a pasear, jugar…etc. El niño
tendrá que ordenar sus actividades y priorizar actividades
si quiere tener un perro o gato “feliz” en casa.
Mayor
sensibilidad: Producen relajación por tacto, mejorando
la sensibilidad y comunicación. Son capaces de producir
bienestar psicológico en sus dueños. Al acariciarlos
mejoran la sensibilidad, relajan a las personas y les brindan
una grata y cariñosa compañía.
Mejoran
el equilibrio emocional de las personas: Gracias a una mascota,
se puede aprende a entregar cariño. Además se
aprende a entender el ciclo de la vida, y se aprende a superar
su ausencia recordando los gratos momentos vividos (ver Vida
de Perros Número 18).
Mejoran
la seguridad personal: Hay un sentimiento de seguridad implícito
al tener un perro cerca, ya sea mientras paseamos por una calle
oscura, cuando un perro protege nuestro hogar o mientras dormimos.
A los discapacitados les otorgan seguridad emocional para poder
desplazarse por todas partes. Sin lugar a dudas, un perro engrandece
el espíritu en todo el sentido de la palabra.
En
Discapacitados
Ayudan
a vencer limitaciones: Las personas con alguna discapacidad,
ya sea física o mental, necesitan estímulos que
provengan de contactos con otros seres vivos para ayudar a vencer
sus limitaciones y mejorar su calidad de vida.
Socialización:
La mascota comprende las situaciones y en muchos casos ayuda
a la persona a desarrollar mejor su vida, permitiéndoles
que sea más placentera. En algunos casos, se transforma
en un factor fundamental en la socialización de la persona.
Mejoran
la calidad de vida: Las mascotas contribuyen a que las personas
tengan una vida más larga y saludable, ya que proveen
compañía, contención y afecto. Además,
específicamente los perros, son capaces de percibir cuando
una persona tiene alguna deficiencia y pueden aprender, con
facilidad, a tener un cuidado y un respeto especial por esa
persona.
Uno
de los ejemplos más conocidos es el del perro guía,
donde la persona no vidente es conducida por el perro mediante
una correa especial. Los perros “lazarillos” son
especialmente entrenados para guiar a una persona con discapacidad
visual. Los expertos en este tipo de casos consideran que la
movilidad de la persona es más rápida y
eficaz. Estos perros conducen a su amo, lo ayudan a cruzar la
calle cuando el semáforo se pone en el color correcto
e identifican y alertan ante la presencia de automóviles.
Otros perros son especialmente adiestrados para ayudar a la
gente con problemas auditivos avisando cuando llaman a
la puerta o suena el teléfono. (Vida de Perros número
21).
Son
estimuladores de la comunicación: Se ha utilizado
mascotas para ayudar a niños autistas y estimularlos
a que éstos se comuniquen son su entorno. Las mascotas
son utilizadas en tratamientos con chicos autistas quienes disfrutan
de la relación con ellas y de los juegos que se realizan,
mejorando así su comunicación con el ambiente
que los rodea.
En
la tercera edad
Aumento de la
autoestima: la jubilación puede provocar en algunas
personas un vacío que se potencia con un sentimiento
de dejar de ser útil que impacta psicológicamente
de manera profunda en las personas. Las mascotas con sus requerimientos
de atención, alimentación y cuidados pasan a ocupar
un lugar central en sus vidas, neutralizando esa sensación
de no sentirse útil.
Aumentan la autoestima
y los auto cuidados: La persona anciana, que vive sola posee
una autoestima baja, y no tiene deseos de cuidarse. Un perro
o un gato, los convierte en responsables de su bienestar, y
por o tanto debe cuidarse para poder brindar los cuidados que
necesita para vivir.
Disminución
de la tensión y el estrés: si bien este efecto
se manifiesta en todos los dueños de mascotas, es especialmente
beneficioso en las personas mayores. Está demostrado
que la sola cercanía de un perro o un gato produce una
disminución de la ansiedad, por ejemplo, ante una noticia
importante.
Estimulador de
la salud: Está demostrado que mantener una rutina
activa diaria es una de las acciones más difíciles
de lograr en la tercer edad, siendo esto uno de los factores
de depresión y de desmejoramiento de la salud. Las mascotas
promueven un mínimo de actividad física en sus
dueños, sobre todo si son perros a los cuales hay que
sacar a pasear varias veces al día. El ejercicio físico
moderado evita fracturas de caderas y mejora el funcionamiento
cardiovascular entre otros beneficios. No obstante esto, si
la persona tiene alguna complicación con su movilidad,
la mascota ideal sería el gato, el cual no requiere paseos
y brinda todos los “Efectos Mascota Positivos” de
igual forma que el perro.
Motivo de alegría:
Se suelen llevar gatos muy dóciles a hogares de ancianos
donde las personas tienen muy poca fuerza o ya no pueden caminar
El gato es mucho más tranquilo que el perro y en consecuencia
mucho más sedentario. Para este tipo de casos no hace
falta entrenar al felino, en general son sociedades protectoras
de animales que tienen mascotas sanas y dóciles, las
que se transportan en cajitas a los hogares de ancianos. Algunos
hogares de ancianos tienen sus gatos o sus perros propios porque
los médicos comprobaron las alegrías que generan
en los mayores el tener un contacto diario con una mascota,
mejorando su calidad de vida.
En
otro países se tienen animales en los hogares geriátricos
como parte de las terapias clínicas. En otros casos hay
instituciones que solventan la tenencia de estos animales a
personas de más de 65 años de edad. Aquí
en nuestro país no hay este tipo de instituciones, pero
la adquisición de una mascota puede ser fácilmente
resuelta conectándose con alguna asociación protectora
de animales, las que proporcionan sin cargo animales a tenedores
responsables.
Los beneficiosos
efectos en las relaciones de las personas que entraron a los
“años dorados” y las mascotas, están
documentados en innumerables trabajos científicos publicados
en revistas de diferentes campos del conocimiento científico,
desde la sicología, psiquiatría, a la medicina
clásica. La evidencia científica actual* nos indica
que existen circunstancias en las que debemos estimular y acrecentar
esta relación, buscando el perro o gato indicado para
una determinada persona en especial.
(* “The
elderly and their pets. Supportive and problematic aspects and
implications for care. A descriptive study”, Graf S. Pflege
Expertin Psychiatrische Universitatsklinik Basel, que se puede
encontrar en www.ncbi.nlm.nih.gov)