LOS
PERROS EN NUESTRA SOCIEDAD
Los perros sin lugar a dudas han sido nuestros compañeros
de por vida, casi desde nuestros orígenes, y es que ambas
especies nos hemos visto beneficiadas al estar juntas. Todo
comenzó hace miles de años atrás cuando,
por hambre, los hombres nos dimos cuenta que el perro podía
sentir a la distancia la presencia de la presa (oído
y olfato), lo que facilitaba la caza, haciéndola más
certera y fácil. El perro por su parte, tenía
quién podía matar a su presa, y por lo tanto tenía
comida asegurada. Fue así como nos convertimos en una
dupla inseparable. Poco a poco el hombre fue desarrollándose
en nuevas áreas, y los perros se adaptaron y nos facilitaron
la vida en todo, ya no sólo en la caza, sino en el guiar
a nuestras ovejas y ganado, al salir de pesca, o al proteger
nuestros hogares. Luego, los sentimientos se fueron apoderando
del hombre evolucionado, y nos dimos cuenta que ese perro, que
nos acompañaba a todos lados para trabajar y protegernos,
era un ser dispuesto a entregarnos algo mucho más importante…
amistad a toda prueba.
Los
perros en nuestro hogar
El
rol de los perros en nuestra sociedad ha dado un gran vuelco:
antes la mayoría de las personas sólo adquirían
un perro para que hiciese una función determinada: guiar
y proteger ovejas, cobrar las presas cuando se salía
a cazar, o bien proteger el hogar. Si los perros de ese entonces
hacían bien su trabajo, recibían su comida y un
lugar donde dormir, sino, se reemplazaban por otros perros.
Con
el paso de los años, cada vez fueron más personas
las que aprendieron a valorar a estos compañeros,
hoy la mayoría de las personas hemos sido cautivadas
por ese infinito afecto, y fidelidad, que por cierto, no es
algo reciente, y ejemplos en la historia hay de sobra: Alejandro
Magno, en el 300 AC tuvo un perro llamado “Peritas”,
quién lo acompañó durante toda la vida
y durante toda su campaña, juntos conquistaron toda Asia,
Egipto, Macedonia y Grecia, nunca lo abandonó, lo cuidó
y lo protegió hasta que “Peritas” dio su
vida por defender la vida de su amo en una emboscada.
Se
dice, que a medida que una sociedad avanza se hace más
notorio el amor y respeto por los animales, es lo que pasa en
la mayoría de los países Europeos y desarrollados
donde las leyes de protección animal, son tan o más
importantes que las que regulan a los humanos. En nuestra sociedad,
como todos ya sabemos, la cosa no está tan avanzada,
y se presentan dos tipos de problemas:
1-
No respetar la vida: Hay personas que adquieren perros por moda
o como un juguete que se puede desechar cuando “estorbe
o crezca”, no invierten tiempo en educación ni
cuidados básicos para que el perro aprenda las reglas
que exigen el vivir en paz con el mundo que le rodea. Dejan
que sus perros salgan a las calles sin ningún tipo de
restricción, lo que contribuye a la población
de perros vagos, o a accidentes de automóviles. Eso sin
hablar que los perros no reciben el cariño necesario,
que la mayor parte del día viven encerrados…y por
lo tanto sufren. Todo ello, es una pequeña muestra que
habla de nuestras deficiencias como sociedad en crecimiento,
y los perros son una muestra evidente de ese problema.
2-
Confundir el rol de cada especie: Por otro lado, existen personas
que quieren a sus perros, los cuidan y entregan demasiadas atenciones,
olvidando que son perros y que por mucho que los quieran jamás
serán humanos. Poco a poco esta conducta lejos de respetar,
degrada la vida de la especie porque hay quienes los castigan
si no adquieren determinados comportamientos “humanos”
o les otorgan cuidados propios de las personas, atentando contra
la vida, principalmente cuando nos referimos a la alimentación,
o por ignorar su lenguaje, lo que provoca mordidas y accidente
lamentables.
La
etología nace, probablemente, porque nos estamos dando
cuenta que muchos problemas o trastornos conductuales del perro
surgen, precisamente, por ese afán de humanizar al perro,
por no respetar sus propios códigos que son distintos
a los de los humanos, por ejemplo: muchos amos tienden a intervenir
peleas de perros, y sin embargo cuando lo hacen, salen mordidos
y para más remate el perro perdedor, el más débil
saldrá gravemente mordido y herido.
El
punto de equilibrio radica en el respeto a la vida y a cada
ser que la conforma por ser lo que es. Un perro es un perro
y debemos aprender a respetarlo, a respetar su espacio y a conocerlo,
respetar sus conductas y lenguaje si queremos convivir en paz.
Se debe tener claro que aunque vistamos a nuestros perros, les
demos comida para humanos y le hablemos con palabras que entiende,
es un perro y seguirá siéndolo…y quién
sabe, por muy inteligente que sea, a lo mejor no quiere convertirse
en humano.
Los
hombres tratamos de subestimar la capacidad que tienen los perros
de querer, de su capacidad de ser fieles y de cultivar valores,
pero la verdad es que son capaces de eso y mucho más.
Las sociedades a lo largo de la historia, se han dado cuenta
de eso, y por eso les han abierto las puertas, convirtiéndolos
en dignos merecedores de formar parte de nuestro núcleo
familiar.
Perros
vagos versus sociedad en crecimiento:
Sin
lugar a dudas que los perros vagos (es necesario especificar
que son perros vagos aquellos que no tienen amo, y que por lo
tanto no reciben los cuidados necesarios de salud), son un problema
para nuestra sociedad, y nadie debiera permanecer indiferente
al tema, porque nos afecta a todos por igual…¿cómo?…de
las siguientes formas:
-
Rabia: Los perros vagos, al no recibir cuidados de salud tienen
el riesgo de ser contagiados por la rabia. Enfermedad que por
suerte mantenemos controlada, pero no por eso debemos descuidarnos,
y a mayor número de perros vagos, mayores serán
las posibilidades de descontrol.
-
Contagio de parásitos al hombre: Muchas enfermedades
de tipo parasitarias que poseen aquellos perros que no reciben
cuidados de salud, como las vacunaciones y antiparasitarios,
contaminan nuestros parques, jardines, plazas y playas a través
de las fecas, lo que aumenta las posibilidades de contagio para
el ser humano.
-
Contagio de enfermedades a otras especies de animales: Los perros
vagos pueden ser portadores de numerosas enfermedades como la
hidatidosis, una enfermedad que causa estragos en animales de
importancia productiva para el hombre, es decir, en aquellas
especies que producen alimento, como la vaca. La hidatidosis
es una enfermedad, que se manifiesta con quistes presente en
el hígado, por lo que cuando esto ocurre se tienen que
eliminar, lo que significa no sólo la pérdida
de un alimento rico en nutrientes y aportes para la salud humana,
además conlleva pérdidas millonarias para la economía
del país.
-
Mordeduras: Seguro que es un problema ser mordido por un perro
vago, por mínima que sea la lesión tendremos que
someternos a la vacunación antirrábica, lo que
no sólo nos significa dolor y susto momentáneo,
sino que significa un costo, que no es menor para los servicios
de salud pública.
-
Accidente carreteros: No sólo es triste ver en nuestras
carreteras el paisaje desolador que lo componen los cadáveres
de perros atropellados, es mucho más triste saber, que
muchos quedan mutilados, y que sufren largos períodos
de tiempo antes de morir, y también es triste es saber
que algunos de esos perros son los causantes de accidentes automovilísticos
donde vidas humanas se pierden o quedan con secuelas.
-
Sufrimiento para la especie: No son pocos los problemas que
causa la sobrepoblación canina para nuestra sociedad,
sin embargo no es de menor importancia contabilizar el daño
y sufrimiento a su propia especie, que no tiene la culpa de
estar donde está: Castigos injustificados, torturas,
atropellos, mutilaciones, infestación de enfermedades,
parásitos externos e internos…etc. Sin lugar a
dudas ellos se llevan la peor parte, porque las manos que ofrecen
acogida son escasas.
En
recuadro: En Inglaterra se tomó conciencia del problema
que significaba el tener perros vagos, y se invirtió
mucho dinero para lograr el ansiado control. Finalmente, y una
vez lograda la tarea se dieron cuenta que los recursos invertidos
habían sido menores a los que el problema de los perros
vagos les significaba año a año.
Las
soluciones:
Antes
de buscar soluciones es necesario reconocer que el problema
de los perros vagos, existe gracias a nuestra irresponsabilidad
como amos, ya que los perros que no tienen amos (vagos) tienen
muy pocas probabilidades de reproducirse e incluso vivir, debido
a la desnutrición y maltratos a los que son sometidos
día a día. Son los perros callejeros, esos que
los amos dejan salir sin restricciones los que se reproducen
y dejan cachorros botados en nuestras calles, y sin lugar a
dudas, si seguimos así, el problema lejos de terminar
aumentará con el pasar de los años.
Plan
de acción:
1- Legislación:
Es necesario que exijamos una ley que proteja la vida y bienestar
de nuestros animales. Sólo así, estaremos promulgando
la tenencia responsable de nuestras mascotas (principal causa
de la sobrepoblación de perros vagos) y aprenderemos
a valorar a quienes tenemos a nuestro cargo.
2- Diagnóstico
de la situación: Antes de tomar cualquier medida de acción
para acabar con la sobrepoblación canina en nuestras
calles, es básico hacer un diagnóstico de la situación
real del sector que se quiere controlar: cuantificando la cantidad
de perros, la cantidad de perros jóvenes y viejos, como
se reproducen, la tasa de sanidad, cuánto viven, cada
cuánto tiempo se renuevan, etc. De este modo se debe
pensar en alguna medida específica para el problema que
existe en ese lugar, porque por ejemplo: si la tasa de renovación
es alta y se comienza un plan de esterilización, todos
esos recursos se perderán rápidamente porque esas
perras serán reemplazadas rápidamente por otras
perras fértiles.
3- Soporte Ambiental:
Hay que tener en consideración que la población
canina, así como la humana o cualquier otra, no crece
hasta el infinito. Y que por lo tanto si controlamos su ambiente
mantendremos controlado su crecimiento, para llegar a igualar
la tasa de natalidad con la de mortalidad.
4- Educación:
destinar fondos para invertir en cultura, en educación,
modificar los planes de estudio, etc., de esta forma las personas
tomarán conciencia que tener un animal no es tener un
juguete y requiere de cuidados y responsabilidad.
5- Corrales de Rescate:
Es necesario tener un lugar, a nivel nacional donde puedan llegar
los perros vagos, donde las personas los puedan ir a dejar,
y a buscar para adoptarlos. Un lugar donde reciban cuidados
de salud y protección.
6- Esterilización:
Si esterilizamos a nuestras hembras y machos que no tenemos
intención de cruzar, ya estamos avanzando. Si además
se esterilizan las perras vagas estaremos dando un paso más.
Pero es necesario que las medidas sean permanentes, no por sectores,
porque por cada hembra que se esteriliza hay al menos otras
diez que está siendo preñadas en el mismo momento.
7- Sistema de registro
e identificación: No sirve de nada que cada cual identifique
con un método distinto al otro, es necesario que exista
una normativa que regule la identificación para saber
si el perro posee todas las vacunas o de donde es para devolverlo
a su hogar.
8- Registro de perros
mordedores: Es necesario contar con un registro de identificación
de los perros mordedores, para controlar a las personas que
tienen a dichos ejemplares como mascotas, exigiéndoles
mayor responsabilidad en el cuidado.
Para
tener en cuenta: Para que las medidas logren resultados reales
es necesario que se apliquen a todos por igual, bajo una ley
que nos regule a nivel nacional y en forma permanente, porque
por ejemplo si queremos educar, hay que educar en todos los
colegios, y no en algunas escuelas para que crezcamos como país.
El problema es de todos, y cada uno de nosotros debe verse y
sentirse involucrado para avanzar.
Conclusión:
No
podemos entender una sociedad sin perros, ambos hemos ido evolucionando
de la mano y siempre hemos estado juntos, sin embargo aún
tenemos un largo camino que recorrer para lograr una vida más
placentera para ambos y poder lograr la vida en armonía.
El estado ideal, probablemente se logrará cuando dentro
de las democracias consideremos la vida de los animales, de
todo aquel que comparta nuestro planeta, porque la vida no se
debe entender como la vida humana… Leonardo Da Vinci decía
que iba a llegar el día en que dar muerte a un
animal, iba a ser tan grave como, en ese tiempo, era dar muerte
a un ser humano.
Para
partir, es necesario que gritemos por una ley que respete la
vida y que castigue a quienes la agredan, de esta forma tomaremos
real conciencia del valor que tiene cada especie dentro de nuestra
sociedad, y podremos estar capacitados para mejorar la calidad
de vida, de nuestros mejores amigos y grandes compañeros
a través de la historia, nuestros perros.