LOS
AMOS SE DEFIENDEN :
¡¡¡INOCENTES!!!
La
ola de miedo que inundó los hogares chilenos, no sólo
afecta a los perros de razas "supuestamente" agresiva, sino también
a sus amos, que han tenido que cambiar hábitos como el
salir a pasear con su perro a la plaza de la esquina, por no sentirse
amenazados por el "miedo" enfermizo de ciertas personas. Incluso
se está tramitando una ley que supuestamente exigirá
un perfil sicológico del dueño de ciertas razas,
para evitar, de esta forma, los perros agresivos, como si el único
responsable de que un perro muerda o no, fuera el dueño.
Cuando
un perro ataca lo hace porque tiene una razón para hacerlo,
es decir un perro muerde cuando se siente amenazado o siente que
amenazan su territorio. Bajo esta premisa no podemos andar con
miedo de ser mordidos por un perro que está en una plaza
jugando con su amo, ya que si no lo molestamos o invadimos su
espacio, a pesar que esté suelto, no tiene razón
para ir a atacarnos. Un perro, en ningún caso, y gracias
a Dios, se parece a la especie humana
ya que un hombre sí
puede atacarnos o incluso matarnos sin ninguna razón. El
perro, por el contrario, es una especie que nunca actúa
con premeditación ni alevosía, o sea no piensa .-"¡¡¡Ah!!!
este tipo me cae mal y lo voy a ir a morder, para que sepa quién
es el que manda", sólo actúa si siente que lo
quieren atacar. Sí, porque tal como señala el sicólogo
de la Universidad Diego Portales, Gabriel Tapia, "los perros no
tienen conciencia: no saben diferenciar entre el bien y el mal;
cumplen una determinada función, nada más".
De
este modo cuando un perro muerde, hay dos víctimas: una,
obviamente, es la persona afectada, pero también lo es
el perro que mordió, porque él fue víctima
de una situación y por eso mordió
para defenderse
de su atacante. Según la conductista y miembro de la Asociación
de Latinoamericana de Zoopsiquiatría (ALZ), médico
veterinaria Daniela Naverrete Talloni, "los perros que
presentan rasgos agresivos, generalmente son catalogados de este
modo porque sus dueños, o la persona afectada, no detectaron
las señales no verbales del animal, que avisaban que él
estaba con miedo y que iba a morder". El problema por lo tanto,
no es de "BOBY", sino de nosotros que no entendemos su manera
de comunicarse. De este modo y tal como sostiene la veterinaria,
no podemos afirmar que existen razas más agresivas que
otras: los animales son entes únicos que se comportan individualmente.
De esta manera, un cachorro Labrador puede ser tanto o más
agresivo que un Akita al sentirse amenazado y, a la vez, ambos
ejemplares ser potencialmente igual de cariñosos con sus
dueños.
La
gran culpa de que un perro agreda, no es el dueño del perro:
es la persona que motivó el ataque. Un punto de vista que
puede resultar una afirmación fuerte porque la naturaleza
humana es egoísta y narcisista. Se siente con el poder
absoluto de hacer o deshacer, de decidir donde entrar o no, de
molestar o incluso maltratar a quién quiera, muchas veces,
sin razones de por medio. Y por eso, no soporta que una persona
que ha decidido tener un Rottweiller o un Pitbull o cualquier
raza que hoy ha sido catalogada de agresiva, se pasee por las
calles
¿Por qué?, porque no se siente libre,
porque debe tomar precauciones, porque se ve obligada a respetar
el espacio que no le corresponde, porque la situación atenta
contra su poderío, se siente débil y sometido, no
es miedo lo que siente, es el sentirse sometido lo que más
fastidia.
Queremos
dejar en claro con este artículo que un perro no ataca
sin razones, que aunque la educación y el período
de socialización ayuda a tener perros más equilibrados,
no evitará, en ningún caso, futuras agresiones si
no respetamos su naturaleza y seguimos creyéndonos superiores
al no respetarles su territorio. Por eso afirmamos abiertamente,
que una ley que exija un test sicológico a sus dueños,
no evitará el problema, la solución es educar a
las personas para que no sean mordidas, enseñar a futuras
generaciones a ser más humildes y a respetar a cada ser
y el espacio que ocupa en nuestro mundo.
Por
esta razón es que hoy un perro tachado por la opinión
pública de "agresivo" es equivalente a un leproso de hace
veinte años. Al verlo, la gente cruza de vereda, lo señala
con el dedo o le manifiesta abiertamente al amo su peligrosidad.
Una actitud típica de los seres humanos que en vez de conocer
al individuo y de respetar su espacio prefiere hacer sus conclusiones.
Personas que no piensan, o no quieren pensar, que los atacados
fueron personas, que por una u otra razón, dieron motivos
para que el perro los atacara. Pero claro, la naturaleza humana
nos impide considerarnos culpables, sólo en el hombre se
justifican las acciones agresivas, incluso cuando no tienen razones.
PARA NO OLVIDAR
La agresividad
puede darse tanto en hembras como en machos, indistintamente de
su raza.
La mayoría de las consultas veterinarias son realizadas
por problemas de agresión jerárquica en la que el
perro "cree" que él es el que manda en la casa. Este problema
tiene como principal responsable a los dueños que no han
sabido educar a sus mascotas
También está la agresividad originada por miedo
o adquirida por sensibilización. En ambos casos, se debe
poner especial énfasis al período de Socialización
Primaria (hasta el 2º mes de vida) y Secundaria del perro
(desde el 2º mes de vida y hasta el 4º mes de vida).
Durante la Socialización primaria, la madre es quien educa
a los cachorros, estimulando la jerarquía de aquellos más
sumisos, y apaciguando a los más agresivos.
En el de la secundaria, los dueños de los cachorros son
quienes deben suplir esta labor materna enseñando posturas
de apaciguamiento y enseñando la jerarquía de esta
nueva "manada humana".
Las agresiones caninas adquiridas por un proceso de sensibilización
suelen aparecer frente a un solo estímulo. Generalmente
están relacionadas con fobias sociales (animales que les
tienen miedo a los autos, a las bicicletas, a los niños,
a los gatos, etc).
PARA
TENER EN CUENTA
Una
conducta agresiva normal consta de lo que se llama una "secuencia
de agresión" en la que el animal primero amenaza, luego
muerde, para finalmente verificar que el conflicto se ha resuelto.
De
esta manera, se recomiendan una serie de medidas para evitar ser
mordido:
No acercarse a perros desconocidos o callejeros como si fueran
propios.
No acariciar perros ajenos cuando están:
-
Durmiendo
-
Comiendo
-
Jugando con algún juguete propio
Si uno está andando en bicicleta, y se acerca un perro
gruñendo o ladrando, bajarse de la bicicleta rápidamente.
Probablemente el problema del perro sea con la bicicleta y no
con la persona que va arriba de ella. Dejar la bicicleta tirada
y alejarse calmadamente.
Si un perro viene corriendo a mordernos, quedarse quieto y no
gritar ni agitar los brazos.
Estar atentos y educar a los niños para que detecten las
señales de miedo de los perros:
-
Mirada fija
-
Cola rígida
-
Gruñidos
-
Mostrar los dientes
-
Ariscar la nariz
Qué
hacer si un perro muerde a alguien....
Lavar la herida con abundante agua y jabón
Identificar al perro que mordió.
Identificar a los dueños del animal y saber si el perro
está vacunado o no.
Acudir
al centro asistencial más cercano.