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Contenidos Revista #23

(Septiembre - Octubre 2002)

 

Reportaje

 

¿Por qué sacude la cabeza?

Si tu perro mueve la cabeza con frecuencia, no es que quiera contradecirte, es sólo que tiene algo que le molesta en alguno de sus oídos, necesita que hagas algo al respecto y te está pidiendo ayuda a “gritos”.

 

Razas Propensas

                  Los problemas a los oídos se pueden presentar en cualquier perro, sin embargo son más frecuentes en razas de ciertas características:

1-      Orejas largas: Las orejas largas impiden la ventilación del conducto auditivo, y por lo tanto lo convierten en el “Hogar” ideal de bacterias y hongos, que a su vez pueden provocar infecciones que dan origen a diferentes tipos y grados de otitis. Es el caso de razas como: Cocker, Beagle o Basset Hund, entre otros.

2-      Perro muy peludos: Los perros cuyos conductos auriculares presentan pelos tienden a producir más cerumen de lo normal, lo que puede provocar otitis. Es el caso de los Poodles y los Griffons.

Para tener en cuenta: Para prevenir la aparición de afecciones, es recomendable que a este tipo de razas se les depilen los canales auditivos

3-      Perros con predisposición a padecer seborrea: Si tu perro posee un pelaje más bien grasoso, lo más probable es que también sea propenso a producir exceso de cerumen en su oídos, y en tal caso hay que tomar algunas medidas para evitar la sobre acumulación y con ello la aparición de otras afecciones auriculares.

 

Las causas

                  A continuación te presentaremos un pequeño detalle de las principales causas por las que tu perro pueda padecer esa molestia o picazón en sus oídos y el modo en que puedes prevenirlas:

1.- Sarna auricular:

                  En este caso la picazón (prurito) será intensa, y “Boby’ buscará la forma de aliviarse sacudiendo enérgicamente su cabeza o rascándose con la pata trasera (pedaleo). Este tipo de sarna se presenta principalmente en perros cachorros o jóvenes y el responsable es un pequeño parásito apenas visible.

Síntomas: Mucha picazón, cerumen seco café oscuro.

Prevención: Pedir al Médico veterinario revisiones periódicas en las orejas, ya que de presentarse sarna, él la podrá ver con un oftalmoscopio.

Tratamiento: antiparasitarios.

Consecuencias: Otitis crónicas, hematomas auriculares.

 

2.- Otitis Bacterianas:

                  Por lo general se originan a raíz de otra patología (sarna, cuerpo extraño), por lo general se asocia a la presencia de estafilococo.

Síntomas: Al tocar la zona, el perro sentirá dolor. El cerumen es abundante y de muy mal olor.

Prevención: Evitar el mojar las orejas y nunca limpiar con “cotonetes”.

Tratamiento: Es largo y delicado, requiere de medicamentos de alto poder.

Consecuencias: Otitis media.

 

3.- Otitis Micósica:

                  Es originada por la presencia de hongos. El perro siente una molestia en su oído, pero sin dolor ni mucha picazón.

Síntomas: Secreciones blancas, untuosas y olor rancio.

Prevención: Evitar mojar los conductos auditivos.

Tratamiento: Antimicótico.

Consecuencias: otitis crónica.

 

4.- Otitis Ceruminosa:

                  Es normal que el conducto auricular posea cerumen, ya que se produce como un medio de protección natural del organismo. El problema se evidencia cuando éste es demasiado,  convirtiéndose en el lugar ideal para que se originen y reproduzcan las bacterias responsables de las infecciones, es a lo que se refiere la otitis ceruminosa, y por lo general se da en perros que presentan seborrea en su piel. Si no se trata a tiempo, se pueden originar otras afecciones auriculares de consideración.

Síntomas: Molestia en el o los oídos, cerumen abundante de muy mal olor, piel grasosa.

Prevención: Control de seborrea generalizada.

Tratamiento: Antiséptico, limpieza frecuente con gotas ceruminolíticas.

Consecuencias: Otitis crónica, prurito intenso.

 

5.- Otitis provocada por Cuerpos Extraños:

                  Las principales causas para que un perro llegue a tener cuerpos extraños en sus orejas, son dos:

1-      La llegada del verano: Cuando el perro vive en el campo o en un jardín muy grande, corre el riesgo de que su jardín se llene de maleza, y de las famosas espiquillas, que sin querer pueden introducirse en el canal auditivo con mucha facilidad, provocando mucho dolor.

El tratamiento muchas veces requiere de cirugías con anestesia general.

2-      Los niños: Hay que recordar que los perros no son juguetes, y que están muy lejos de serlo. Para evitar accidentes, nunca debemos encargar el cuidado total a un niño, sobretodo si tiene fama de “travieso” ya que podría ocurrírsele introducir algún objeto dentro del canal auditivo, lo que sin lugar a dudas, lejos de ser una broma, puede convertirse en una verdadera tragedia llena de dolor y malos ratos para su “Boby’. Eso, sin pensar en la posibilidad que su perro, ante el dolor, pueda defenderse del agresor con alguna mordida.

 

Cuestión de higiene

 

                  Si mantenemos a nuestros perros aseados, podremos mantener los parásitos al margen y nos daremos cuenta del más mínimo síntoma de alguna afección, por lo que podremos actuar a tiempo (y antes que “Boby” sienta las molestias) y por supuesto “Boby” será el principal beneficiado. Pero para lograrlo no basta con llegar y asear, hay que saber hacerlo:

1-      Con algodón, nunca con “cotonetes”.: El algodón adhiere el cerumen y nos aseguramos de no entrar hacia donde no podemos, en cambio los “cotonetes”, al tener tan poca base de adherencia, lejos de limpiar empuja el cerumen hacia el interior del canal auricular.

2-      Las gotas: Para echar gotas en los oídos lo primero es estirar el pabellón de la oreja hacia arriba, luego hay que introducir la bombilla del frasco en forma vertical hacia abajo, para echar la cantidad indicada por el médico veterinario, y sacar el frasco. Hay que hacer un pequeño masaje en la base del conducto auditivo (por fuera) de modo que las gotas puedan descender. Posteriormente saldrá el exudado, que deberá ser eliminado con algodón. Por lo general, el uso de las gotas debe realizarse por un periodo más o menos extenso, para conseguir óptimos resultados.

3-      Algodones de protección durante el baño: Antes de bañar a su perro, para evitar que el conducto se humedezca o que entre agua hacia donde no debe, es recomendable colocar algodones en sus oídos, lo suficientemente grandes como para que lo tapen y no entren por el canal auditivo.

4-      Jamás usar productos irritantes: Para limpiar los oídos debemos escuchar lo que el médico veterinario nos recomiende, jamás se deben usar productos como: alcohol , éter, yodo o agua oxigenada que podrían causar graves lesiones internas.

 

¿Cómo saber qué oído presenta problemas?

Cuando a “Boby” le duele, pica o molesta un oído en particular, tiende a ladear su cabeza hacia el lado afectado. Además tratará, a toda costa, de rascárselo y incluso introducir su pata en el canal auricular.